¿Por qué te importa esto?

Lucía tiene 27 años, trabaja como analista en Lima y cobra S/ 3,200 netos. Ya intentó hacer presupuesto tres veces. La primera vez armó un Excel con 40 categorías y lo abandonó a las dos semanas. La segunda descargó una app que le mandaba alertas rojas cada vez que tomaba un taxi. La tercera se prometió «no gastar en nada» y a los diez días se compró unas zapatillas por pura frustración. Lucía no es desordenada: le enseñaron presupuestos imposibles de cumplir. Un buen presupuesto no es una dieta estricta, es un plan que te dice a dónde va tu dinero antes de que se vaya solo, y que deja espacio para vivir. En este módulo vas a conocer tres métodos distintos, vas a ver cómo adaptarlos cuando el alquiler se come medio sueldo y vas a aprender a presupuestar aunque tus ingresos cambien cada mes.

Al terminar este módulo podrás…

  • Registrar tus gastos durante 30 días y clasificarlos en necesidades, deseos y ahorro sin volverte loco.
  • Aplicar la regla 50/30/20 a tu ingreso neto y adaptarla con criterio cuando la realidad no calza.
  • Elegir entre el presupuesto base cero, el método de sobres y el 50/30/20 según tu forma de ser y tu tipo de ingreso.
  • Presupuestar con ingresos variables (freelance, comisiones, negocio propio) usando un «sueldo» fijo y una cuenta colchón.
  • Planificar los ingresos y gastos que llegan una vez al año, como la gratificación o los regalos de diciembre.

1. Qué es (y qué no es) un presupuesto

Un presupuesto es una decisión anticipada: antes de que empiece el mes, decides cuánto irá a cada cosa. No es un registro del pasado ni un castigo. Si lo piensas como una jaula, lo vas a abandonar. Si lo piensas como un GPS, que te dice si vas bien hacia donde quieres llegar, se vuelve útil.

La base de todo presupuesto es tu ingreso neto: lo que realmente llega a tu cuenta después de los descuentos obligatorios. Si estás en planilla, a tu sueldo bruto se le descuenta el aporte al sistema de pensiones (AFP u ONP) y, si tus ingresos del año superan cierto nivel, una retención del impuesto a la renta. Si eres independiente, los impuestos que te toque pagar también salen de lo que cobras. Presupuestar sobre el sueldo bruto es un error clásico: planificas con dinero que nunca vas a ver.

Mito: «El presupuesto es para gente que gana bien. Con lo que yo gano no hay nada que organizar».

Realidad: cuanto más ajustado es el ingreso, más valioso es el presupuesto, porque cada sol mal asignado pesa más. Con S/ 1,500 al mes, descubrir S/ 150 en gastos que no sabías que tenías es un 10 % de tu ingreso.

2. Paso cero: saber a dónde se va tu dinero

No puedes planificar lo que no conoces. Antes de elegir un método, registra todos tus gastos durante 30 días. Todos: el pasaje de S/ 2, la galleta del quiosco, la recarga del celular, la propina. Puedes usar una app, una hoja de cálculo o un cuaderno; lo importante es anotar el mismo día. Si pagas casi todo con tarjeta o billetera digital, descargar los movimientos te ahorra la mitad del trabajo, pero el efectivo hay que anotarlo a mano.

¿Por qué tanto detalle? Porque los gastos pequeños son los que se escapan. Si cada día gastas S/ 15 que no registras, al mes son S/ 450 que no sabes explicar. Para Lucía, esa cifra es casi lo que quiere ahorrar al mes.

Al final de los 30 días, agrupa todo en pocas categorías. No necesitas 40: con 8 a 12 basta (vivienda, comida en casa, comida fuera, transporte, servicios, salud, deudas, ocio, ropa y cuidado personal, familia, otros). Después marca cada categoría como necesidad, deseo o ahorro.