Invertir: acciones con título, dividendos, renta fija, futuros y fondos

Casi todo lo que hay en AR4 es trading: apalancamiento, CFD, cuentas de fondeo. Eso es una parte del mercado, no el mercado. Esta sección es la otra parte: comprar una acción y que quede registrada a tu nombre, cobrar dividendos, prestarle dinero al Estado o a una empresa, entender qué es un futuro de verdad y saber cuándo un fondo te conviene y cuándo te está cobrando de más. Está escrita desde Perú — con las cifras reales de la BVL, CAVALI y la SMV — y con el equivalente de cada país de Latinoamérica en la página de SAB y casas de bolsa.

La pregunta que decide todo: ¿eres dueño o tienes un contrato?

Dos personas pueden ganar lo mismo con Apple el mismo día y no tener lo mismo. Una compró la acción; la otra compró un CFD sobre la acción. La diferencia no se nota mientras todo va bien: se nota el día del dividendo y el día que el intermediario tiene un problema.

 CFD sobre la acciónLa acción, comprada por una SAB
Qué tienesUn contrato con tu brókerEl título, a tu nombre, en el depósito central
Quién te lo debeEl brókerNadie: ya es tuyo
DividendosUn ajuste en tu cuenta que calcula el bróker; si estás corto, lo pagas túEl dividendo que paga la empresa
Voto en la juntaNo
Si el intermediario quiebraEres un acreedor másLas acciones siguen siendo tuyas: están registradas fuera del intermediario
ApalancamientoSí, y por eso se pierde rápidoNo, salvo que pidas margen, que es otra cosa
Costo de tener la posiciónSwap cada noche que la dejas abiertaCero: tenerla no cuesta
Para qué sirveMoverte rápido en las dos direcciones, en días u horasSer dueño de un negocio durante años

Ninguna de las dos columnas es la buena. Son herramientas distintas y el error caro es usar una creyendo que es la otra: comprar CFD «para el largo plazo» y pagar swap durante dos años, o comprar acciones esperando que se muevan como un CFD apalancado.

Dónde queda el título. En Perú el registro se llama CAVALI, y es una entidad aparte de tu SAB. Esa separación es justamente la protección: la SAB ejecuta la orden y te cobra su comisión, pero las acciones no están «dentro» de ella. En Colombia el equivalente es Deceval, en México Indeval, en Chile el DCV y en Argentina la Caja de Valores. Están todos, con su regulador, en la página de SAB.

Acciones con título: cómo se compran desde Perú

El camino tiene cinco pasos y ninguno es opcional.

  1. Eliges una SAB que esté en el directorio de la SMV. Son veinte; están listadas en /sabs y se verifican en el registro oficial antes de mandar un sol.
  2. Abres la cuenta y firmas el contrato de intermediación. Abrirla suele ser gratis. Te piden documento de identidad y declaración de origen de fondos.
  3. Transfieres el dinero a la cuenta de la SAB, a tu nombre.
  4. Das la orden (la plataforma, el teléfono o el correo, según la casa): qué acción, cuántas y a qué precio.
  5. Dos días hábiles después —lo que se llama T+2— la operación se liquida y CAVALI registra las acciones a tu nombre. Desde ese momento eres accionista.

No hay un monto mínimo legal para empezar: puedes comprar una sola acción. Lo que hay es un mínimo económico, y viene de los costos.

Cuánto cuesta de verdad cada operación

La comisión de la SAB es la parte grande y la única que cambia entre casas. Debajo de ella hay tres cobros fijos que paga todo el mundo, más el IGV sobre el conjunto:

  • CAVALI — liquidación de la operación: 0,04095 % del monto, con un mínimo de S/ 5,00 por póliza (tarifario oficial de CAVALI, tarifas sin IGV).
  • BVL — derechos de bolsa, del orden del 0,0075 % del monto.
  • SMV — contribución de supervisión, del orden del 0,005 % del monto.
  • IGV — 18 % sobre las comisiones y tarifas anteriores.

Ese mínimo de S/ 5,00 de CAVALI es el que nadie te cuenta y el que decide si tu orden tiene sentido. Mira los mismos porcentajes aplicados a dos órdenes distintas, con una SAB que cobre 0,5 %:

ConceptoOrden de S/ 1.000Orden de S/ 10.000
Comisión de la SAB (0,5 %)S/ 5,00S/ 50,00
CAVALI (0,04095 %, mínimo S/ 5,00)S/ 5,00 (el cálculo daba S/ 0,41: manda el mínimo)S/ 4,10
BVL + SMVS/ 0,13S/ 1,25
IGV (18 %)S/ 1,82S/ 9,96
Total de la compraS/ 11,95 — el 1,20 %S/ 65,31 — el 0,65 %
Ida y vuelta (comprar y vender)cerca del 2,4 %cerca del 1,3 %

Leído al revés: con S/ 1.000 la acción tiene que subir casi un 2,4 % solo para que salgas empatado. Con S/ 10.000, la mitad. Por eso comprar de a poquitos todas las semanas sale carísimo en la BVL, y por eso conviene juntar y comprar menos veces. Y ojo: muchas SAB tienen además su propia comisión mínima —una tarifa fija para órdenes chicas— que puede pesar más que el porcentaje. Es el primer número que hay que buscar en el tarifario.

Los porcentajes de la BVL y de la SMV son pequeños y cambian poco; el de CAVALI sale de su tarifario público. El único que tienes que mirar con lupa es el de tu SAB, porque es el grande y varía de una casa a otra. Cada SAB publica su tarifario en el portal de la SMV: aquí explicamos cómo encontrarlo y qué buscar dentro.

Impuestos: quién cobra y cuánto

Para una persona natural domiciliada en Perú:

  • Ganancia de capital en la BVL: renta de segunda categoría con una tasa efectiva del 5 % (6,25 % sobre el 80 % de la ganancia neta). CAVALI la retiene, así que no tienes que calcularla tú.
  • Dividendos de empresas peruanas: 5 %, retenido en la fuente. Te llega el neto.
  • Intereses de bonos soberanos: exonerados del impuesto a la renta para personas naturales domiciliadas.
  • Todo lo que compres fuera de Perú (acciones de EE. UU., ETF, fondos del exterior) es renta de fuente extranjera: se declara en la anual y se suma a la renta de trabajo con la escala progresiva del 8 % al 30 %.

Un detalle que cuesta plata y casi nadie aplica: las comisiones que pagaste al comprar se suman al costo de adquisición y reducen la ganancia gravada. Para que CAVALI las considere hay que informárselas a través de tu SAB. Si no lo haces, retienen sobre una ganancia mayor que la real. Esta página no es asesoría tributaria: los tramos se mueven con la UIT de cada año y tu caso conviene verlo con un contador. La ruta completa de verificación y el detalle de SUNAT están en la guía para verificar un bróker en la SMV.

Dividendos: qué son y qué no son

Un dividendo es la parte de la utilidad que una empresa decide repartir entre sus accionistas. Se anuncia, se fija una fecha y se paga. Hasta ahí, fácil. Lo que se malentiende es lo siguiente.

El dividendo no es dinero que aparece de la nada. El día que la acción empieza a negociarse sin derecho al próximo dividendo —la fecha ex-dividendo— el precio abre más abajo, aproximadamente por el importe del dividendo. Es lógico: la empresa acaba de sacar ese dinero de su caja. Comprar el día antes para «cobrar el dividendo» y vender después no genera ganancia por sí mismo; lo que hace es generarte impuestos y dos comisiones.

Un rendimiento por dividendo muy alto suele ser una mala señal, no una buena. El rendimiento se calcula como dividendo anual dividido entre el precio. Si el precio se derrumba, el rendimiento sube solo. Una empresa con 12 % de rendimiento casi nunca es generosa: normalmente es una empresa cuyo precio cayó porque el mercado duda de que pueda seguir pagando.

Lo que importa es si el dividendo es sostenible. Dos números ayudan: qué porcentaje de la utilidad se reparte (si reparte más de lo que gana, se está financiando) y si lo ha venido pagando año tras año incluso en años malos.

Y el impuesto de fuera. Los dividendos de acciones estadounidenses pagan una retención del 30 % en origen. El formulario W-8BEN no la reduce en el caso peruano: sirve para acreditar que no eres contribuyente estadounidense, pero Perú no figura en la lista de países con convenio de impuesto a la renta vigente con Estados Unidos que publica el IRS. O sea que de un dividendo de US$ 100 te llegan US$ 70, y eso hay que meterlo en la cuenta antes de decidir que una acción de EE. UU. «paga más» que una peruana.

Renta fija: prestar en vez de ser dueño

Cuando compras una acción te haces socio. Cuando compras un bono le prestas dinero a alguien —un Estado o una empresa— que se compromete a pagarte intereses (el cupón) y a devolverte el capital en una fecha. No participas de las ganancias del negocio: cobras lo pactado, pase lo que pase, mientras el emisor pueda pagar.

La regla que confunde a todo el mundo: si las tasas de interés suben, el precio de tu bono baja. No porque el bono se haya vuelto malo, sino porque los bonos nuevos pagan más y el tuyo tiene que abaratarse para competir. Eso solo te afecta si vendes antes del vencimiento. Si lo mantienes hasta el final, cobras lo pactado. Cuanto más largo el plazo, más se mueve el precio ante el mismo cambio de tasa.

El bono soberano peruano cotiza en la BVL, su valor nominal es de S/ 1.000 y los intereses que cobra una persona natural domiciliada están exonerados del impuesto a la renta. En la práctica, sin embargo, el mercado secundario se mueve en tickets institucionales —la prensa económica ha citado cifras del orden de US$ 100.000 para comprar directamente—, así que para un minorista el camino realista es un fondo mutuo de renta fija o un ETF de bonos, donde se entra con mucho menos.

Y el competidor honesto de todo esto es el depósito a plazo. Un DPF en un banco o caja supervisada por la SBS está cubierto por el Fondo de Seguro de Depósitos: para el trimestre de septiembre a noviembre de 2026 el tope es de S/ 123.000 por persona y por entidad, y la SBS lo actualiza cada tres meses. Un bono no tiene esa cobertura: si el emisor no paga, no hay fondo que te reponga. Si una tasa de depósito a plazo te da casi lo mismo que un bono corporativo, el depósito es mejor negocio, porque el riesgo no es el mismo.

Futuros: el contrato de verdad y su imitación

Un futuro es un compromiso estandarizado de comprar o vender algo —un índice, petróleo, maíz, una divisa— en una fecha futura y a un precio fijado hoy. Tres cosas lo definen: el tamaño, el tick y el vencimiento los fija el reglamento del mercado, no tu bróker; todas las órdenes compiten en un mismo libro central; y una cámara de compensación se pone en medio de cada operación, de modo que no dependes de que tu contraparte cumpla.

No pagas el valor completo del contrato: depositas un margen. Eso es apalancamiento, y funciona igual de rápido en contra: si el mercado va contra ti y el margen baja del mínimo, recibes una llamada de margen y, si no la cubres, te cierran la posición. Los contratos Micro E-mini existen precisamente porque los tamaños clásicos eran inalcanzables para una cuenta pequeña.

La trampa: muchos brókeres anuncian «futuros» y lo que venden es un CFD sobre un futuro. No es ilegal, pero no es lo mismo: un CFD es un contrato bilateral contigo, sin libro central ni cámara, con el precio que publica el propio bróker. Tres comprobaciones que zanjan la duda en cinco minutos:

  1. ¿Es un FCM? Un bróker de futuros de Estados Unidos está registrado como Futures Commission Merchant y se verifica gratis en BASIC, el buscador de la NFA (nfa.futures.org/basicnet). Si no aparece, no te está dando futuros.
  2. ¿Tu orden va a un libro central? En un futuro real tu orden entra a la profundidad del mercado y se ve. En un CFD el precio te lo cotiza el bróker.
  3. ¿Vence? Un futuro tiene fecha y reglas de liquidación. Si tu posición paga swap cada noche y no vence nunca, es un CFD.

Desde Perú no hay un mercado de futuros local para minoristas: el acceso es a través de brókeres internacionales, y ahí vuelve a mandar la regulación de la entidad que de verdad te atiende, que es lo que mide el Trust Score y lo que comparamos en /brokers.

Fondos mutuos: cómodo, y por eso caro

Un fondo mutuo junta el dinero de mucha gente y lo invierte según un reglamento. En Perú lo administra una Sociedad Administradora de Fondos (SAF) supervisada por la SMV, y se entra desde importes bajos. La ventaja real es la diversificación inmediata: con S/ 500 tienes un pedazo de decenas de instrumentos que no podrías comprar por separado.

El precio de esa comodidad es la comisión de administración: normalmente entre el 1 % y el 4 % anual, descontada del patrimonio todos los días. No te llega un recibo: la rentabilidad que publican ya viene neta de ella. Por eso pasa desapercibida, y por eso conviene verla en números grandes.

Supongamos S/ 10.000 invertidos durante 20 años, con una cartera que rinde un 7 % anual antes de comisiones:

EscenarioRendimiento que te quedaA los 20 años
Sin comisión7,0 % anualS/ 38.697
Con 2 % anual de comisión5,0 % anualS/ 26.533
Lo que se llevó la comisiónS/ 12.164

Dos puntos porcentuales al año se llevaron más de doce mil soles sobre una inversión inicial de diez mil. No es un argumento para no usar fondos: es el argumento para preguntar cuánto cobran antes de firmar, y para comparar un fondo caro con un ETF indexado, que suele cobrar una fracción de eso a cambio de no darte asesoría y de tener que comprarlo por bolsa.

Fondos internacionales: por dónde se llega de verdad

«Quiero invertir en el extranjero» tiene tres caminos distintos, y se parecen poco entre sí.

  1. Un fondo mutuo local que invierte fuera. Lo vendes en la ventanilla de tu banco. Se entra con poco —hay fondos desde S/ 20 o US$ 5, y los de dólares suelen arrancar en US$ 100—, está registrado en la SMV y el trato es en tu idioma y tu horario. Es el camino más cómodo y el más caro.
  2. Un ETF, comprado por bolsa. Necesitas una SAB que dé acceso a mercados de fuera o un bróker internacional. Cobra una fracción de lo que cobra un fondo, pero nadie te asesora, la ganancia es renta de fuente extranjera y tienes que declararla tú.
  3. Un fondo del exterior contratado directamente. Es lo que ofrece la banca privada, con mínimos que dejan fuera a casi todo el mundo. Si alguien te lo ofrece sin mínimo y por mensaje, no es esto.

La trampa del «fondo de fondos», que es el producto estrella de la ventanilla. Muchos fondos internacionales peruanos no compran acciones ni bonos: compran cuotas de otros fondos y de ETF. Perfectamente legal y a veces sensato —te da acceso a carteras que no comprarías por tu cuenta—, pero significa que pagas dos comisiones superpuestas: la de la administradora peruana, que aparece en el reglamento, y la de cada fondo o ETF de dentro, que ya viene descontada de su propio valor cuota y por eso no la ves en ningún papel tuyo. La pregunta exacta que hay que hacer es esta: «además de la comisión de ustedes, ¿cuánto cobran en promedio los fondos en los que invierte este fondo?». Si no saben contestarla, ya sabes algo.

Y la moneda es una decisión aparte de la inversión. Un fondo en dólares te protege si el sol se deprecia, pero te expone si se aprecia, y además pagas el tipo de cambio dos veces: al entrar y al salir. Si tus gastos son en soles y tu plazo es corto, ese vaivén puede pesar más que el rendimiento del fondo. Para ver la diferencia entre el tipo de cambio de verdad y el de la ventanilla, está la guía del tipo de cambio real.

Un último dato de contexto que conviene tener: en Perú cinco administradoras manejan cerca del 98 % del patrimonio de fondos mutuos. No es una denuncia —es un mercado chico—, pero explica por qué las comisiones se parecen tanto entre sí y por qué comparar el tarifario sigue valiendo la pena aunque las opciones no sean muchas.

Y una advertencia sobre los «fondos internacionales» que llegan por WhatsApp. Un fondo mutuo de verdad está en el registro público de su regulador —la SMV en Perú— con su reglamento de participación, su administradora y sus estados financieros. Si lo que te ofrecen no aparece en ningún registro, no es un fondo mutuo, y la palabra «internacional» no es una licencia.

Por dónde empezar sin equivocarte

  1. Decide qué estás haciendo antes de abrir nada: ser dueño durante años o moverte en días. Cada respuesta lleva a un producto distinto y a un intermediario distinto.
  2. Verifica al intermediario en el registro de tu país. Veinte minutos. La ruta exacta, país por país, está en /sabs.
  3. Busca el tarifario antes que la rentabilidad. La comisión es lo único del futuro que se conoce con certeza.
  4. Empieza con un monto que no te cambie el mes y con una sola operación, para ver el circuito completo: orden, liquidación, registro a tu nombre, retiro.
  5. Aprende la base en la academia gratuita y calcula tu riesgo con las herramientas antes de poner dinero.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre invertir en acciones y hacer trading con CFD?

Con una acción comprada a través de una SAB eres dueño: el título queda registrado a tu nombre en el depósito central (CAVALI en Perú), cobras el dividendo que paga la empresa y votas en la junta. Con un CFD tienes un contrato con tu bróker sobre el precio de esa acción: no figuras en ningún registro, el dividendo llega como un ajuste que calcula el bróker y, si el bróker quiebra, eres un acreedor más. El CFD sirve para moverse rápido en las dos direcciones; la acción, para ser dueño de un negocio durante años.

¿Cuánto cuesta de verdad comprar acciones en la Bolsa de Valores de Lima?

Además de la comisión de tu SAB, cada operación paga la liquidación de CAVALI (0,04095 % del monto, con un mínimo de S/ 5,00 por póliza según su tarifario oficial), los derechos de la BVL y la contribución a la SMV, y el IGV sobre todo eso. En una orden de S/ 1.000 el conjunto ronda el 1,2 % de ida, porque el mínimo de S/ 5,00 pesa muchísimo en órdenes chicas; en una de S/ 10.000 baja a alrededor del 0,65 %. Y se vuelve a pagar al vender.

¿Se pagan impuestos por los dividendos en Perú?

Sí. Los dividendos que reparte una empresa peruana tributan con una tasa del 5 % que se retiene en la fuente: te llega el importe neto. Los dividendos de acciones estadounidenses sufren una retención del 30 % en origen, y el formulario W-8BEN no la baja: Perú no figura en la lista de países con convenio de impuesto a la renta vigente con Estados Unidos que publica el IRS. Consulta tu caso con un contador; esto no es asesoría tributaria.

¿Puedo comprar bonos del Estado peruano siendo una persona natural?

En teoría sí: los bonos soberanos cotizan en la BVL y su valor nominal es de S/ 1.000, y los intereses que cobra una persona natural domiciliada están exonerados del impuesto a la renta. En la práctica el mercado secundario se mueve en tickets institucionales —la prensa económica ha citado cifras del orden de US$ 100.000—, así que el camino realista para un minorista es un fondo mutuo de renta fija o un ETF de bonos.

¿Los futuros que ofrece mi bróker son futuros de verdad?

No siempre. Un futuro es un contrato estandarizado que se negocia en un mercado organizado y lo compensa una cámara central; un CFD sobre futuros es un contrato bilateral con tu bróker. Tres comprobaciones: mira si el bróker está registrado como FCM en la NFA (se consulta gratis en BASIC), mira si tu orden va a un libro central o si el precio lo publica el propio bróker, y mira si el contrato tiene vencimiento y reglas de liquidación. Si tu posición paga swap cada noche y no vence nunca, no es un futuro.

¿Conviene un fondo mutuo o un ETF?

Depende de cuánto te cobran y de si quieres decidir tú. En Perú la comisión de administración de un fondo mutuo suele ir del 1 % al 4 % anual, se descuenta a diario y la rentabilidad que publican ya viene neta de ella. Un ETF indexado cobra bastante menos, pero se compra por bolsa y nadie te asesora. Sobre veinte años, dos puntos de comisión anual se llevan una parte enorme del resultado: mira el ejemplo con números en esta página. Y si el fondo es internacional, pregunta si invierte en otros fondos o ETF: en ese caso pagas dos comisiones superpuestas, la de la administradora peruana y la de cada fondo de dentro, y la segunda no aparece en ningún papel tuyo porque ya viene descontada del valor cuota.

Seguir leyendo

Antes de invertir, entiende lo que compras

La academia es gratis y no vende nada. Empieza por la base y decide después.

Fuentes

Aviso. Esta página es información educativa, no asesoría de inversión ni tributaria. Las cifras de comisiones, tarifas e impuestos son las vigentes a la fecha de publicación y cambian: el número que manda es el del tarifario de tu intermediario y el de la norma vigente. Invertir en acciones, bonos, futuros o fondos conlleva riesgo de pérdida de capital, incluida la pérdida total en algunos instrumentos. AR4 Mercados no recomienda instrumentos concretos ni recibe pago de ninguna SAB, SAF ni bolsa por lo que dice esta página.